Irureta, Hugo (1928-2015)

Lacamera, Fortunato (1887-1951)
30 December, 2003
Induni, Eduardo (1901-1958)
20 March, 2006

Irureta, Hugo (1928-2015)

NATURALEZA MUERTA

FRENTE BOQUENSE, 1986

BARRACA PEÑA, 1980

CANASTA DE FLORES, 1977

MEMORIA ANDINA 2007. XIV.

COMPOSICION ANDINA, 2004

FLORES, oleo sobre lona Alpargatas.

REMOLCADOR, 1976

Nacido en Buenos Aires en 1928 y fallecido en la misma ciudad el 22 de abril de 2015. En 1949 inicia su actuación artística exponiendo en salones oficiales y privados en Argentina y el extranjero. Expuso en forma individual, en galerías Velázquez, Van Riel, Magenta, Apia, Nannini Barrera, l’Art, América, Renom de Rosario y Lautrec, entre otras. Grupalmente destacan muestras en Galería Suipacha, Palais de Glace, Galería América, Cien Años de Pintura y Escultura Argentina en las Salas Nacionales de Exposición, Museo Nacional de Bellas Artes, Museo Municipal de Bellas Artes de Bahía Blanca, Museo Municipal de Bellas Artes Quinquela Martín, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, muestra itinerante Ciento cincuenta años de la Independencia Argentina que recorrió Lima, Santiago, Montevideo y Madrid, Arte Argentino Contemporáneo en Río de Janeiro, entre otras. En 1964 viaja y recorre España, Italia y Francia becado por el Instituto de Cultura Hispánica. En 1971 y 1972 cursó estudios regulares de Historia, Sociología, Filosofía y Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Fue miembro fundador del Grupo Buenos Aires, del Grupo de los Nueve y del Grupo de la Ribera. En 1976 y 1978 enviado por el Ministerio de Educación, recorre, junto a la Muestra Itinerante de Obras Premiadas en el Salón Nacional, dictando clases e informando, en Institutos Educacionales de las provincias de Santiago del Estero, Salta, Formosa, Chaco, Entre Ríos y Corrientes. En 1977 invitado por la Embajada Argentina viaja con su obra y expone en el Instituto Argentino Venezolano de Cultura en Caracas. En 1980 funda el Museo de Artes Plásticas de Animaná, Salta donando veinte obras de artistas argentinos de su propiedad, como núcleo de desarrollo del mismo y repite la operación en 1980 en el Museo de la Casa de la Cultura de la Paz de Entre Ríos, donando treinta y una obras de autores argentinos, cinco de su propiedad y una de su autoría. En 1981 fue designado para integrar el directorio de la Fundación Carmen Rosa Ulivarri de Etchart, entidad que difunde las artes en las provincias del Noroeste Argentino. En 1987 creó la Fundación Hugo Irureta para la promoción del arte y la cultura en el Noroeste Argentino, y en 1988 inaugura el Museo Municipal de Bellas Artes de Tilcara. En 1950 y 1993 participó en el Salón Nacional. Formó parte del Grupo Esmeralda. Obtuvo en 1950 Mención de Pintura en el Salón de Ridder. En 1951 Mención de Pintura en el Salón de Verano de Buenos Aires. En 1952 Premio Pío Collivadino en el Salón Nacional para Menores de Treinta Años. En 1956 Primer Premio Pintura Moderna en el Salón del Centenario de la ciudad de San Martín. En 1957 Primer Premio de la Sociedad de Acuarelistas y Grabadores. En 1958 Gran Premio, compartido con Luis Seoane, en el Salón de Acuarelistas y Grabadores, y Primer Premio Adquisición de Pintura en el Salón Nacional de Arte Moderno. En 1959 Primer Premio de Pintura en el Salón de Mar del Plata. En 1965 Premio Adquisición en el Salón Nacional. En 1966 Premio Adquisición en el Salón de Tierra del Fuego. En 1971 Premio Martín Malharro en el Salón Municipal. En 1974 Premio Sadao Ando en el Salón Nacional. En 1975 Primer Premio en el Salón Nacional. En 1977 Primer Premio en el Salón Anual Santa Fe. En 1979 Premio Fondo Nacional de las Artes en el Salón Anual de Santa Fe. Vivió en el barrio de La Boca y en Tilcara. Expresivo, colorista y diestro, pintó la nueva visión del noroeste, que pudo prescindir de cualquier pintoresquismo, para ahondar en signos y señales que provienen del fondo de los tiempos, de fulgores prehispánicos, y de huellas que surcaron los espacios más lejanos; una pintura que, en el límite, logró transmutar sus propios rasgos y los de su contorno en una mirada inédita. Las últimas décadas de su pintura estuvieron fuertemente impregnadas de un indoamericanismo muy propio. En su caso, el plano se integra dentro de una síncopa plural de asociaciones, en que todo signo o símbolo se desnuda de espúreas intenciones de resignificación. Irureta concibe su plano no pocas veces, como un muro pictográfico o como una posible sucesión de escrituras incisas en un barro intemporal. Construye el plano con improntas cromáticas muy puras; y a la vez, dentro de ritmos lineales que en las grillas que pueden fragmentarlos y a la vez contenerlos, se recomponen en un todo cuasi barroco. Obras de una rigurosa composición, en las que a veces el ortogonalismo juega sus leyes de linealidad. Otras, alimentadas de sensuales ondulaciones de los campos, tornan a revalidar ese espíritu tan propio que le anima de reinterpretar el credo de anónimas tejedoras andinas.

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