Lopez, Fernando Narciso (1941)

Lopez Vietri, Julio (1950)
10 April, 2003
Ligure, Sociedad de Mutuo Socorro de La Boca (1885)
20 June, 2003

Lopez, Fernando Narciso (1941)

Nacido en Constitución, ciudad de Buenos Aires el 15 de Julio de 1941. Cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Carcova y en el taller de Cecilia Marcovich. Estudió Escultura y Modelado con Rebeca Marcovich; Ilustración en la Escuela Panamericana de Arte y asistió al taller libre de Pintura de Nora Dobarro y al taller de Serigrafía y Oleografia artística de Fernando Bedoya. Entre sus exhibiciones personales destacan en 2001 Espacio Giesso Reich,en 2003 en la Universidad Nacional de Lanús, en 2005 Casa de la Cultura de la Ciudad de Lanús, en 2009 Academia Nacional del Tango, entre otras. En 1992 fundó el grupo Mirando al río junto a C Cappellotto, M Ciucci y M Lucano exponiendo con el grupo en 2002 Paisajes urbanos y en 1993 en Galería Espinoza. Figuró en muestras grupales desde 1992 en la Fundación Santa María de los Buenos Ayres de San Telmo, en el Centro Universal de las Artes, Centro Cultural Recoleta, Casa de la Cultura de Colonia Uruguay, Buenos Aires Sheraton Hotel, Arte clásica, en la Asociación de Fomento y Cultura de La Boca, Agrupación Impulso de La Boca, Bar Roma de La Boca, Asociación de Cultura de Mar de Ajó,Galerías Hebe de Petris Ruiz, Espacio Liberarte, Open Plaza Karina Paradiso, del Barco, Boca Arte, Randazzo, Casa de Lucia,Hilda Solano, Palermo H, del Riachuelo, La Boca, BocArte, Casal de Cataluña, RG, Transarte, Alicia Brandy, Bohnenkamp y Revale,con Pintores de Latinoamérica, Comunicarte, Cuatro Pintores de La Boca en La Bolsa de Comercio, Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Casa Foa, Recova de Posadas, Bienal de Arte Contemporáneo Universidad de Chapingo México y en Puente de la Boca, entre otras. Obtuvo en 1958 Premio Municipalidad de Lanús, en 1959 Segundo Premio en el Concurso de Manchas Sociedad Peretz de Lanús, en 1961 Mención de Honor en el Salón Municipal de Adrogué, en 1978 Mención de Honor en el Salón de Casa de La Pampa en Buenos Aires, en 1981 Mención en el Salón Macro de Ramos Mejía y en 2005 Primer Premio Poesía Ilustrada de Carlos Dávila en el Salón de Bellas Artes de Lanús. Sus obras muestran a un artista temperamental. Pinta lo que siente, como siente. Por eso se advierten tratamientos diversos y cambiantes. Desde climas serenos y apacibles hasta improntas gestuales tempestuosas, Fermín Fèvre. La ciudad nerviosa, hasta la calma e indolencia de los arrabales pasan alternativamente por sus logradas creaciones.Paisajes urbanos y suburbanos, fábricas, enormes e ignotos edificios, galpones abandonados, muros, empalizadas, el tango, el bandoneón acuden como excusas para el artista, Francisco Mércuri. Trabajó en dibujo y pintura figurativa hasta 1974, desde allí empieza a incursionar en arte geométrico. A principios de los 1980 se zambulle en el arte urbano, figurativo e informal. López se inquieta con el movimiento ciudadano de la geografía porteña, realizando una serie donde se destaca el caos en la ciudad. Imágenes nocturnas y amaneceres de los elefantes de cemento, los edificios desgarbados, que arañan el cielo, cruzados por las imágenes cotidianas con su frenesí o su letargo. Otras insertan a los recolectores de basura o a los cartoneros, incorporados ya al paisaje de la ciudad.Las autopistas y sus retorcijones cruzados por modernos autos, en contraste con en contraste con el debajo de los carriles encementados, con sus villas.El pincel de López tiembla con su pasión de cazador de imágenes, dando inmortalidad a los contornos ciudadanos y sus habitantes recortados por colores y trazos urgentes. Proyecta una imagen con fuerte lenguaje plástico y colores hondos que inmortalizan el gris cemento y el alma enjuagada de los espíritus porteños. En su pintura se observa el plano general, los colectivos rayados por la lluvia sin perder el vértigo al cruzar la ciudad, pero la mirada se detiene en un mediano tramo de un edificio, una ventana, una luz, señal de que el hombre detuvo su latido y está ahí, a la espera del acontecimiento. López nos anticipa el misterio con sus cruces de rojos fuego y azules tempestades. Y destella un porteñísimo tan moderno con rebelde, tan clásico como poético. El artista no se escapa de su autobiografía; tampoco de su identidad y su presencia al mundo de los justos, de los soñadores, de los memoriosos. No es la ciudad lo que nos muestra, es su alma, la nuestra, en alerta y vuelo perpetuo, Omar López, Revista Mate Amargo. ArteBus.

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